La sanación es un viaje interno que exigirá de ti muchas renuncias.

¿Sabes cuál es otra de las razones por las cuales nos cuesta tanto sanar?... Tiene que ver con una sensación a la que solemos tenerle bastante miedo: la pérdida. Cuando en diferentes foros de consciencia nos dicen que este viaje interno supone entre otras cosas dejar atrás nuestra personalidad junto con muchos aspectos de nuestra vida que hemos construido en base a la misma... lo primero que nos viene a todos a la cabeza es qué nos tocará dejar por el camino... qué perderemos mientras lo recorramos. Tan apegados estamos a la imagen con la que nos identificamos que cuando emerge una sutil punzada de temor, ante la amenaza de la pérdida, hacemos nuestro el célebre refrán "Más vale malo conocido, que bueno por conocer".


¿Pero sabes que es lo primero que tendrías que plantearte perder para sanar? Algo muy obvio... el miedo... porque si no te armas de valor para dejar atrás todo lo que te protege y consuela, todo con lo que te sientes seguro y a salvo... embarcándote en un viaje que te lleve a encontrarte con la verdad, estando dispuesto a acoger todo lo que te ocurra mientras lo recorres extrayendo una enseñanza que te ilumine, aceptando que todas las personas que te cruces por el camino vienen a enseñarte algo y te encuentres preparado para afrontar y perdonar algunas realidades muy duras de ti mismo... no perderás eso que tanto miedo te da dejar atrás... pero a cambio de conservarlo, te estarás perdiendo a ti mismo. ¿Eso no te da miedo?


Cuando a mi me tocó decidir... hacerme esa última pregunta y el miedo que me dio respondérmela con honestidad, fue lo que me conectó con la emoción de ganar para que ésta fuese mayor que el miedo a perder cosas por el camino... mejor perder todas esas cosas que perderme a mi misma - fue lo que pensé- y lo más curioso del tema fue que cuando me armé de valor me di cuenta de que la única manera de perder el miedo es enfrentarse a el atravesándolo... No te voy a negar que mi camino mientras se completaba estuvo lleno de renuncias... algunas muy dolorosas porque no las comprendía en el momento, pero aún así... gane otras muchas cosas... la mejor de todas que, por haber tomado aquella decisión, la Verdad hacia la que me dirigía no me fue negada. Verdad que amorosamente me mostró que todo aquello que me daba tanto miedo perder era precisamente lo que menos necesitaba para sentirme feliz. Buen día!!!