Dar y recibir es lo mismo: Nuestro karma se ocupa de que sea así.

No sé si alguna vez te habrás preguntado con honestidad el por qué te pasan las cosas que te pasan. Si este es tu caso esta reflexión es para ti. En muchas ocasiones a lo largo de nuestra vida, nos ocurre que ante un evento que nos desestabiliza porque lo etiquetamos como negativo, nos sentidos agredidos e injustamente tratados por la vida… porque ésta parece que nos está dando algo que no nos merecemos en absoluto. ¿Verdad que suele ocurrir? Muchas de nuestras decepciones cotidianas proceden de este sutil mecanismo. Seguro que en más de una ocasión has pensado que “con todo lo que hiciste por tal persona, hay que ver cómo te lo está pagando”.

De pronto sientes que todo aquello que has dado se vuelve en tu contra porque lo que recibes a cambio no es de tu agrado. Ante una situación así te invitaría a que te plantearas lo siguiente… ¿Y si en lugar de preguntarnos el por qué, nos preguntáramos el para qué? Lo mismo lo que sea que te este ocurriendo solo ha venido a mostrarte una sabía lección que te vendría bien aprender. Puede que estés dando demasiado y de corazón en el lugar incorrecto a las personas menos indicadas o que quizá por tanto dar a otros te hayas olvidado de darte a ti mismo. Pero puede ser también que eso que tu consideras que das solo sea un mero intercambio fenicio para obtener algo a cambio. En cuyo caso como no estás dando sino intercambiando, lógico que no te des cuentas entonces de que estas recibiendo lo mismo, porque lo que esperas es obtener.

Nuestro karma más que una lección de castigo como muchas personas creen, es una simple Ley de Compensación gracias a la cual la máxima “Dar y recibir es lo mismo” puede conservar su equilibrio perfecto. Por lo que si aquello que estas recibiendo no te satisface pregúntate qué es lo que estás dando en realidad y para qué lo das. Muchas personas se auto engañan sobre las verdaderas motivaciones y/o intenciones que se esconden tras sus actos, por eso para que puedan hacer consciente esas motivaciones ocultas el karma sabiamente les muestra por dónde van. Y lo hará inclinando la balanza hacia el lado que corresponda en cada caso ya que nos encontramos inmersos en un mundo dual.

Por lo que la mejor fórmula para permanecer en equilibrio y solo ser sorprendido gratamente por nuestro karma es Dar de corazón y sin expectativas de ningún tipo aquello que nos gustaría recibir a nosotros. Si lo haces así tu karma será tu mejor aliado para que alcances las metas que te traces ante el asombro de todos aquellos que generan un karma inverso. Karma que dicho sea de paso a ti ni te rozará por mucho que los que te rodeen te intenten poner un palo en la rueda para que no avances, porque “las cuentas que se estén ajustando con ellos no las generaste tú”.

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